Hace un tiempo, hablamos en Nosotras Libres sobre la importancia del autoconocimiento para la salud y bienestar de las mujeres.  Cuando escribí ese artículo, no tenía la práctica de observar las señales de mi cuerpo diariamente para conocer en qué fase de mi ciclo sexual femenino me encuentro.

A partir de iniciar el seminario de Gyn.ecología Activa dela Escuela en línea Yeztli empecé con su metodología de fertilidad consciente, a observar mi temperatura basal, la posición de mi cuello del cérvix, mi moco cervical, mis pechos, entre otras cosas.

La primera vez que pude tocar la entrada a mi útero fue una experiencia que me cuesta trabajo describir con palabras. La imagen que encuentro más cercana para describir esta experiencia es los portales a otra dimensión que se ven en las películas sobre viajes entre galaxias.

Cuando toqué el orificio de mi cérvix, tuve la sensación que se abrió un portal a otra dimensión. Prometo que no estaba bajo el influjo de ninguna droga, alcohol o planta alucinógena. Fue una sensación que incluía mi mente, cuerpo y mi emocionalidad.

El portal se abrió como enfrente y arriba de mi, fue algo que nunca había sentido o percibido. Por supuesto,  antes de tocar mi cérvix, hubieron varias sesiones de anatomía y de antropología del cuerpo de las mujeres.

Esto es, tuve información científica antes de dicha experiencia. Quiero decir que también hace ya algún tiempo que uso la copa menstrual, esponjas marinas como tampones naturales y el huevo de obsidiana. Hace un tiempo que he iniciado a tener prácticas distintas y a conocer mi vagina, mi útero y mi sexualidad.

Sin embargo, el tocar algo de lo que había leído y escuchado, algo dentro de mi con un funcionamiento maravilloso fue un parteaguas en la experiencia de ser mujer, de mi feminidad.

Esta experiencia fue como cristalizar, hacer realidad los conceptos que tanto he escuchado y leído de apropiación del cuerpo, empoderamiento, autoconocimiento, amor propio.

En otras palabras, me sentí con tanto poder y a la vez con tanta admiración por mi cuerpo, amé ser mujer, amé mi cuerpo, mi útero y su capacidad de dar vida. Su capacidad para regenerarse mes a mes.

No está de más decir, que me encuentro en un proceso de crecimiento personal a través de sesiones  individuales de psicoterapia y en un proceso grupal con Pathwork.

Lo que quiero compartirte hoy a través de este artículo,  es que el conocerse tiene que ir acompañado de dos prácticas, en mi experiencia: 1) Investigar y conocer teóricamente nuestro cuerpo; leer, informarse, preguntar a expertas sobre nuestros cuerpos, emociones, fertilidad y nuestra humanidad. Y 2) conocer en la práctica nuestro cuerpo, tocarnos. Y no es meterse el dedo por metérselo, porque no descubriremos mucho. Habrá que explorarnos con mapas,  guiadas, asesoradas.

Te invito a complementar tu proceso de crecimiento personal y espiritual, conociendo físicamente ese milagroso templo del espíritu que es nuestro cuerpo y especialmente, una de las partes más sagradas, más secretas, más íntimas y maravillosas, tu vagina.

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