Aunque en nuestros días es muy común escuchar la palabra feminismo en muchos ámbitos de nuestra vida, la verdad es que es una teoría poco entendida, por tanto bastante malinterpretada y desprestigiada,  y es  juzgada sin conocer sus verdaderos alcances y beneficios.

Conocer un poco más sobre ella nos ayudará –a mujeres y hombres- a tener una vida más plena, y sin duda en condiciones más igualitarias.

Por tal motivo en Nosotras Libres nos daremos a la tarea de compartir, de forma atractiva y dinámica, herramientas que nos permitan comprender y llevar a nuestra vida cotidiana los beneficios de esta maravillosa teoría.

Desde mi experiencia el feminismo ha sido un “parteaguas” en mi vida. Me permitió explorar mi realidad y mi mundo interior desde otra perspectiva: “desde los lentes del feminismo”. Esta mirada se expandió hacia mis relaciones más cercanas: pareja, madre, padre, hija, compañeras y compañeros de trabajo; hacia la vida misma.

Algo que todas y todos deberíamos saber sobre el feminismo o teoría de género es que, tú, yo, mi hermana y tu vecina, gozamos de privilegios que para nuestras abuelas eran inconcebibles. El hecho de que estés leyendo este artículo tiene que ver con los logros alcanzados –desde hace 3 siglos a la fecha- por mujeres y hombres que lucharon en movimientos feministas a favor de la igualdad de derechos.

Sin este movimiento, muchas mujeres no sabríamos leer y mucho menos escribir. No podríamos votar, no podríamos ir a la universidad, vivir solas, ganar un salario, o ejercer nuestra profesión. Sin el feminismo –aunque parezca increíble- seguiríamos confinadas a servidumbre o como instrumentos de reproducción.

Pero, si esta propuesta tiene como objetivo construir un mundo mejor, con mayor igualdad, justicia y bienestar para toda la humanidad, sin importar su sexo ¿por qué existe tanto desprestigio y desinformación a su alrededor? Una de las respuestas es que el feminismo, al ser una teoría crítica, señala los puntos donde hay que hacer mejoras o cambiar nuestra forma de ver y hacer las cosas. Y frente al cambio, habitualmente, hay muchas resistencias, especialmente si ese cambio les quita a “algunos” ciertos privilegios. Un privilegio podría ser que los varones tengan quien les realice gratuitamente el trabajo doméstico y el cuidado de sus hijos.

El feminismo, como hemos comentado, busca construir sociedades más democráticas a través de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y lo hace a través de dos grandes pilares. Uno teórico, alimentado de diversas disciplinas científicas, especialmente de la filosofía política y de la ética. El otro se conforma de los movimientos sociales de mujeres de todo el mundo. Mujeres provenientes de culturas, contextos, oficios, quehaceres y perspectivas diferentes.

Surge durante la Ilustración (siglo XVII) y la revolución francesa (siglo XVIII), aunque existen antecedentes de filósofos cuestionando las desigualdades entre mujeres y hombres desde hace aproximadamente 3 siglos. Entre los años 40´s y 60´s la teoría de género, que es la rama más actual del feminismo, surge en varios países, y tiene gran auge en las universidades norteamericanas para posteriormente desarrollarse en todo el mundo con diversas propuestas y aplicaciones.

Otro gran logro del feminismo es el desarrollo del “enfoque de género”, una metodología para analizar cualquier área de la vida humana y desarticularla de las desigualdades que hemos estado hablando. Es decir, las mujeres no nacemos con una inclinación genética al color rosa, a la limpieza o a la cocina. Los varones por su parte, no nacen con una inclinación natural o no tienen un gen que les incline hacia las herramientas, los autos o el fútbol.

Hablar de género es hablar de ideas, creencias, normas y mandatos sobre ser mujer o ser hombre. Mismas que aprendemos desde muy corta edad en el hogar, escuela, con amistades, en el trabajo y medios de comunicación, pero que no son de ninguna forma parte de nuestra naturaleza o biología, sino más bien, son ideas que algunos hombres y mujeres –sobre todo hombres- han dado por ciertas o correctas y que, con el paso del tiempo, se han tomado como naturales, y por tanto han dejado de ser cuestionadas.

Al ser una teoría liberadora, cuestiona los estereotipos y mandatos de género que limitan nuestro desarrollo y potencial como seres humanos. Por ejemplo: una mujer puede tener gran talento como arquitecta, pero como la arquitectura es considerada “masculina” hay muy pocas mujeres con esta profesión en el mundo. O un hombre que tiene habilidades para la danza será, en la mayoría de los casos, vinculado o asociado a la homosexualidad.

En cualquiera de los dos ejemplos anteriores, en un ambiente machista, ninguno recibirá motivación de su entorno para desarrollarse en esa área y desarrollar libremente su potencial. El feminismo busca que estas potencialidades se desarrollen sin preguntar si es un área femenina o masculina.

Otro beneficio es un asunto de estadísticas; se ha comprobado que cuando las mujeres tienen mayor educación, salud e ingresos los índices de desarrollo y bienestar de las personas cercanas a ellas, automáticamente se elevan. Es muy lógico si el 52% de la población mundial -mujeres-  está mejor, el mundo estará mejor.

Por otro lado, uno de los mitos que impiden que más mujeres se posicionen o adscriban como feministas, es por miedo a ser catalogadas o señaladas como “resentidas” o como “mujer con ganas de venganza”. Estas ideas surgen del hecho que mujeres que empiezan a mirar su realidad desde un enfoque de género, se hacen conscientes de las desiguales en las que han vivido, y empiezan a cuestionarlas. Esto trae como consecuencia que se pierdan beneficios por una de las partes.

El feminismo tampoco es una guerra de sexos, es decir, no se está luchando para ver que sexo es el mejor. No se está en contra de los hombres, su principio es humanista, y busca la reivindicación de las mujeres a personas. Esto puede sonar extraño pero antiguamente las mujeres no entrabamos en esta categoría, también es un logro del feminismo.

Otro mito es si las feministas son lesbianas, respecto a esto podemos decir que algunas sí y otras no. La orientación sexual de una persona no depende de si es feminista o marxista o cristiana o protestante. Hay  lesbianas que no son feministas y tampoco pretenden serlo. Sin embargo al ser el feminismo una teoría abierta a la diversidad sexual, y respeta cualquier tipo de orientación sexual, hay muchas mujeres y hombre no heterosexuales que la apoyan.

Y por último ¿el feminismo es opuesto al machismo? Nada más alejado de la realidad. El principio del feminismo es la igualdad. El machismo es una actitud de superioridad del hombre sobre la mujer. Por ideas machistas o sexistas, miles de mujeres y hombres mueren cada año, ya que estas ideas se convierten en prácticas y perjudican cada área de nuestra vida.

Por ejemplo, en salud, el consumo de alcohol, entre hombres, se relaciona directamente con su virilidad… “quien toma más es más hombre”. Hay más muertes por cirrosis en hombres que en mujeres, lo mismo aplica para accidentes de auto. Las mujeres, por ejemplo, son asesinadas porque “no cumplieron o sirvieron como mujer”.

El feminismo, es la única teoría revolucionaria en el mundo que no ha matado a nadie, que no ha derramado sangre, que no ha tomado ni pretende tomar  las armas.  Es una teoría que busca cambiar al mundo a través del cambio de conciencia en hombres y mujeres.

¿Te gustó éste articulo? Te invitamos a seguirnos leyendo. Próximamente compartiré como he aplicado el feminismo en mi vida, cómo me ha servido para sentirme más plena, para mejorar mi salud, mis ingresos, para educar a mi hija, entre muchas otras cosas.

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