El miedo es una emoción que todas y todos hemos experimentado en la vida, es parte de nuestra naturaleza, y aunque no es una sensación placentera tiene una función biológica: mantenernos a salvo.  Algunas veces el miedo nos viene de información real procesada por nuestro cerebro, y muchas otras viene de ideas o creencias que hemos escuchado en algún lado y que son falsas.

El miedo, al no ser tratado como una emoción que nos invita a detenernos y mirar nuestras opciones, puede llegar a controlar nuestros pensamientos y decisiones, incluso puede resultar paralizante y obstaculizar nuestro desarrollo personal. O simplemente impedirnos experimentar con alternativas que pueden brindarnos grandes beneficios a nuestra salud y cuerpo, como es el caso de la copa menstrual.

En Nosotras libres. Ecosalud Corporal, nos hemos dado a la tarea de identificar los miedos y dudas más comunes que las mujeres experimentamos ante el uso de la copa, esto con la intención de brindarles información y herramientas que les permitan acercarse a esta opción tan saludable, y de amor y cuidado hacia nuestro cuerpo.

La copa es muy grande

El miedo a no poder introducir la copa en la vagina nos viene -como mucho de los miedos de esta lista- del desconocimiento de nuestro propio cuerpo, y especialmente de nuestra vulva y vagina.

El orificio de entrada a nuestro canal vaginal es muy pequeño, pero solo en la entrada (es el orificio que comúnmente palpamos al lavarnos la vulva durante el baño), nuestro canal vaginal tiene una forma muy parecida a una copita, estrecha al principio y luego se amplía ligeramente; de ahí procede el nombre y la forma de la copa menstrual.

La copa es ergonómica, es decir, está diseñada y pensada para el cuerpo de las mujeres. Actualmente existen una gran variedad de formas y tamaños, sin duda encontraras una adecuada para ti.

La forma más sencilla de conocer nuestro cuerpo es palpándolo, tocándolo, acariciándolo. Puedes probar durante el baño a introducir tus dedos  por el canal vaginal, a veces hasta puedes tocar el cuello del útero. Es sorprendente la belleza de nuestra piel y la maravilla de las formas de nuestro cuerpo.

 

Me va a doler

Las copas menstruales están fabricadas de un material muy suave y flexible, generalmente silicón grado médico o elastómero termoplástico. Para poder introducirla en la vagina es necesario doblarla o enrollarla, una vez dentro regresa a su forma original.

Por otro lado el área con mayor sensibilidad es la vulva, en el canal vaginal se reduce considerablemente por lo que no sentirás mucho de cómo queda la copa por dentro, por eso es importante que con los dedos la palpes y acomodes para lograr un sellado perfecto. Recuerda también que durante nuestra menstruación el canal vaginal se dilata y se humedece, por lo que es mucho más fácil introducirla.

Es muy incómoda

Al igual que en el punto anterior,  hay que recordar que la sensibilidad se reduce en el  canal vaginal, la copa no tiene contacto directo con la vulva y clítoris que son las áreas más sensibles. Según mi experiencia y la de muchas mujeres usuarias de la copa, cuando la copita está bien colocada deja de sentirse, incluso llegas a olvidar que la llevas puesta o que estas menstruando.

Que no moleste es el criterio para saber que fue bien colocada. Además los músculos de la vagina son flexibles, por lo que se amoldaran a tu copa menstrual.

No podré sacarla

Nuestra vagina es la antesala a nuestro útero, ambos se comunican solo a través del cuello del útero, que es un agujerito del tamaño de la punta de un lápiz. Es anatómicamente imposible que la copa escape de nuestra vagina hacia cualquier otro órgano o cavidad, pues nuestro sistema reproductor no está conecto directamente con ningún otro sistema de nuestro cuerpo.

Nuestra vagina mide aproximadamente entre 7 u 8 cm. de largo, las copas miden de 4 a 6 cm. estas medidas nos permiten corroborar las copas menstruales están diseñadas ergonómicamente, de acuerdo a la forma y tamaño de nuestras vaginas.

Me voy a manchar

La menstruación tiene una connotación social negativa en casi todas las culturas del mundo, por lo regular asociada al asco, la vergüenza y/o suciedad. Incluso las mismas campañas publicitarias de toallas “higiénicas” explotan  esta idea incitándonos a comprar sus productos y ocultar uno de los procesos más naturales y maravillosos en el cuerpo de las mujeres; la menstruación.

Como con las toallas los escurrimientos son recurrentes pensamos que así será con la copa menstrual. Afortunadamente la copa está diseñada para que haga un efecto de sellado con las paredes vaginales y de esta manera no tener fugas. Cuando la copa no se coloca o no se desdobla adecuadamente puede haber “goteos” pero nunca tan fuertes como con las toallas.

 

Se va a escurrir

Aunque la cantidad de flujo menstrual varia de una mujer a otra, el flujo promedio es de 3 mililitros al día. También existen algunas otras razones por las que la cantidad de flujo de una mujer varié de un mes a otro: desajustes hormonales, miomatosis, quistes, stress, pastilla del día siguiente, alimentación, descanso, consumo de alcohol, etc.

Actualmente la copa más pequeña esta diseñada para recoger desde 15 mm hasta copas de 42 mm. Además cuando usamos las toallas tenemos la sensación de sangrar  mucho, principalmente porque los materiales no son tan absorbentes como los anuncian (puedes consultar el estudio de la PROFECO sobre las toallas), y porque  las sustancias que contienen las toallas irritan nuestra mucosa y sangramos más. Muchas mujeres refieren que con el uso de la copa la cantidad de flujo disminuye.

Que nadie sepa que uso la copa

La copa menstrual no es algo nuevo, se produce comercialmente desde 1930, tiene al menos 25 años en el mercado internacional. El uso de la copa no ha sido tan difundido porque su venta no es tan  rentable como las toallas higiénicas, así como por  tabús que rodean la menstruación y el cuerpo y sexualidad femenina. Es a partir del 2005 se ha extendido su uso y fabricación en gran parte de los países, y en algunos es tan común  que ya se pueden encontrar en los supermercados y farmacias. Además, usar la copa puede contribuir a que más mujeres de tus círculos cercanos se permitan probar la copa y gozar juntas de sus beneficios. Es un acto de sororidad; ayuda y amor entre mujeres.

Explorar mi cuerpo

Este miedo es muy común entre las mujeres, ya que desde muy corta edad se nos prohíbe explorar nuestro cuerpo. Las mujeres –en su mayoría- habitamos un cuerpo completamente desconocido para nosotras. Principalmente nuestra vulva y vagina, que parecieran una parte de nuestro cuerpo que no nos pertenece;  les pertenece a la familia, al padre y posteriormente al novio o esposo. Nuestra vagina esta rodeada de tabús y misterios, es un territorio ajeno al que se nos prohíbe entrar,  y conocer. La copa es una excelente forma de repropiarnos de nuestro cuerpo, pues su uso implica explorar nuestra vulva y vagina, y explorar nuestros ciclos de una forma amorosa.

No me gusta mi sangre

Habitualmente la sangre no nos resulta atractiva, solemos relacionarla con violencia, daño o dolor. La sangre menstrual  además se le añade una serie de tabús que la hacen menos deseable, sin embargo está comprobado científicamente que esta sangre contiene células madre de alta calidad. En la antigua china se le denominaba Agua celestial, ya que era considerada Agua de donde proviene la vida. Otra ventaja del  uso de la copa menstrual  es que se elimina el característico y desagradable olor, la sangre menstrual no huele mal en si misma, el olor proviene de la descomposición de la sangre al entrar en contacto con el aire y los componentes de las toallas. La copa, al hacer un sello hermético con las paredes de la vagina impide el paso del aire, por lo que la sangre se mantiene  fresca,  sin entrar en descomposición, ni  cambiar su coloración a café o negro. Así  la copa también contribuye en cambiar la percepción y la relación con nuestro cuerpo y nuestra sangre menstrual.

Perderé la virginidad

Respecto a la virginidad hay muchos mitos, especialmente alrededor del  himen de las mujeres.  Para la mayoría de nosotras el himen es  otro gran desconocido. El himen es una membrana que  rodea la entrada a la vagina, pero que  no la  cubre totalmente, por eso permite la salida de la sangre menstrual. La sangre durante la primera relación sexual no es siempre  evidencia de la ruptura del himen, en ocasiones la inexperiencia de la pareja, la falta de lubricación, las infecciones o una práctica poco cuidadosa pueden causar pequeños desgarros o lesiones que causan  la presencia de sangre, la cual se asocia erróneamente con la pérdida de la virginidad. También puedes consultar esta página

La virginidad de las mujeres no depende de lo intacto del himen, no existe forma de determinar tal cosa. Lo que sí existe y está comprobado, es que hay mujeres con un himen muy abierto o elástico, que permite la penetración sin romperse, o mujeres con un himen tan cerrado o delgado que llega a desgarrarse incluso con una caída durante en la infancia, los dos son perfectamente normales, hay hímenes de todas las formas y tamaños.

Otro mito de la virginidad viene de la creencia de que debe ser un hombre, quien durante la primera relación sexual, penetra por primera la vagina de una mujer, pero,  tal vez podemos  ser nosotras –las mujeres- adultas, jóvenes y adolescentes, quienes decidamos  ser las primeras en tocar y explorar nuestras vaginas, reconocer su forma y tamaño. La copa menstrual es de un material muy suave y  flexible -no es tan dura ni tan rígida como los tampones. Otro dato es que el  himen, también puede cambiar con la actividad hormonal o con la edad.

Puedo enfermarme

Como mencionamos anteriormente, la copa menstrual no es un producto nuevo. Se produce desde 1930 y hay muchas mujeres alrededor del mundo usándola. Muchas de ellas desde hace más de una década con excelentes resultados. Actualmente se fabrica en Europa, Asía, Norteamérica y Latinoamérica con altos estándares de calidad. Las marcas  que venden la copa en el continente americano son certificadas por  la autoridad sanitaria norteamericana (FDA).  A la fecha no se han presentado ningún tipo de efectos secundarios por su uso, inclusive si usas la copa y no te sientes convencida,  puedes dejar su uso sin ningún tipo de riesgo para tu salud.

Voy a ensuciar el baño

Gracias a las toallas sanitarias tenemos una falsa percepción de la cantidad de sangre menstrual que nos “baja” cada mes. La sangre sobre la toalla se ve desproporcionada porque los materiales  extienden el flujo, en cambio, la copa lo contiene. Una de las primeras reacciones al usar la copa es sorprenderte ante la pequeña  cantidad de sangre que generamos al día. Para vaciar la copa no necesitas más que un baño y agua embotellada.  El cambio lo puedes realizar sentada en la taza del baño, o en cuclillas, en ambos casos la copa saldrá de forma vertical, así que no abra derrames. Puedes enjuagar la copa sobre  la misma taza del baño, así no tendrás que salir al área de lavabos si no te encuentras en casa. Con el uso de la copa iras desarrollando estrategias que te permitirán hacer este proceso de forma casi automática.

Es muy cara, ¿y si no me sirve?

El costo – beneficio de comprar y usar la copa no se compara con el gasto mensual en  toallas y tampones. La copa tiene demasiados beneficios para un costo tan pequeño, es por esto que a las empresas de productos de higiene femenina no les conviene que su uso se extienda.  Pues tan solo en 6 u 8 meses gastas en toallas y tampones el costo total de una copa que te durara al menos 5 años. Por otro lado la copa menstrual  es más higiénica que cualquier producto desechable, serás menos vulnerable a infecciones vaginales y en vías urinarias, así que también te ahorraras algunas visitas al ginecólogo.

Al usar la copa también cuidas el medio ambiente, pues no generas desechos de toallas. Cada toalla tarda unos 500 años en degradarse completamente.

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